Santa Rufina
En este retrato de santa Rufina, Velázquez arraiga lo divino en la áspera realidad de la Sevilla del siglo XVII. Vestida con humildad en verde y azul, sostiene en una mano una enorme palma, símbolo universal del martirio, y en la otra una bandeja con cuencos de barro, aludiendo a su vida como alfarera. La leyenda cuenta que ella y su hermana Justa rompieron sus obras antes que permitir que se usaran para ídolos paganos, un acto de desafío que condujo a su ejecución. Velázquez no la pinta como una diosa distante, sino con la mirada impactante y directa de una chica real del barrio, un sello distintivo de su realismo revolucionario.
- Technique
- Oil on canvas
Location: Museo de Bellas Artes de Sevilla
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