Noche de verano
1917
Edvard Munch divide este lienzo justo por el medio con un tronco de árbol oscuro y imponente, creando una división dramática entre los campos abiertos y cosechados a la izquierda y el denso y misterioso bosque a la derecha. En la esquina inferior derecha, una pareja pasea junto a una valla: el hombre viste ropa oscura y la mujer lleva un vestido blanco fluido y un sombrero, evocando una sensación de tensión romántica típica de su estilo. Pintado en 1917, este paisaje no es solo una vista bonita; es un mapa psicológico donde los vibrantes púrpuras y marrones de la tierra parecen latir con emoción. Munch volvió muchas veces a este motivo de «Noche de verano», utilizando el campo noruego para explorar sus temas favoritos del amor y la soledad.