Virgen y Niño
En esta joya del Renacimiento florentino, Domenico Puligo captura un momento tierno, casi humano, entre la Virgen María y el niño Jesús. María, vestida con sus tradicionales colores rosa y azul, mira hacia afuera con una expresión serena y ligeramente melancólica mientras sostiene suavemente la mano del bebé gordito que extiende los brazos. La densa red de grietas en la superficie cuenta la historia de su antigüedad, revelando la delicada pintura aplicada hace siglos. Puligo era conocido por su estilo suave y dulce, y aquí equilibra perfectamente la santidad divina con la realidad cotidiana de una madre sosteniendo a su hijo.