Sigbjørn Obstfelder
1992
En este impactante retrato, Edvard Munch captura la mirada intensa y atormentada de su amigo, el poeta noruego Sigbjørn Obstfelder. Casi se puede sentir la ansiedad que emana de esos ojos oscuros y hundidos, así como de las líneas frenéticas y rasguñadas que rodean su cabeza, reflejando la misma turbulencia emocional que se encuentra en la famosa obra de Munch, «El grito». Obstfelder fue una figura clave del simbolismo noruego, conocido por sus versos melancólicos, y Munch traduce aquí perfectamente esa tristeza poética a una forma visual. Es una instantánea psicológica cruda de dos almas artísticas que comprendían el lado más oscuro de la vida.
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