Cabeza de hombre II
Fernand Cormon dirigía un legendario estudio de arte parisino donde futuros rebeldes como Van Gogh y Toulouse-Lautrec aprendieron su oficio, pero este tranquilo boceto revela su propia precisión académica. Titulado «Tête d'homme II», el retrato utiliza trazos delicados y difuminados para capturar la mirada reflexiva de un joven, dejando gran parte de la página bellamente en blanco. Es una encantadora muestra del dominio del dibujo de un maestro que formó a una generación de grandes artistas modernos, en marcado contraste con los enormes lienzos históricos por los que es famoso.